Un diccionario medico en Internet define como "la inserción permanente de tinta u otros pigmentos debajo de la piel con un instrumento afilado". Por desgracia, continúa describiendo los tatuajes en el mundo Occidental como símbolos históricos y tradicionales de vergüenza y criminalidad. Otra definición similar, afirmando que el tatuaje es "una marca o figura indeleble hecha en el cuerpo insertando pigmento debajo de la piel", y tiene la deferencia de dar su opinión o pasar a la crítica moral.
LOS TATUAJES Y LA PIEL
La piel humana es una estructura compleja conformada por tres capas: la Epidermis, o capa epidemial; la dermis, o capa dérmica; y una estructura subcutánea llamada hipodermis, la cual une la piel a los músculos y al esqueleto. La capa más superficial esta compuesta de células muertas, y los cuerpos sanos la reemplazan por completo cada mes.
Los tatuajes son permanentes porque, si se hacen correctamente, se introducen partículas de pigmento debajo de la piel que se encuentran entre las capas epidemial y dérmica. La dermis contiene muchos vasos sanguíneos, nervios, folículos capilares y vasos linfáticos, y los pigmentos del tatuaje quedan atrapados en esta capa.
Los pigmentos de los tatuajes son objetos extraños, y si el cuerpo pudiera, expulsaría las partículas de pigmento en un abrir y cerrar de ojos. De hecho, en el instante en que la aguja penetra la piel, el cuerpo prepara sus defensas. Un tatuaje es una herida y la presencia de material extraño reúne de inmediato a los linfocitos, o glóbulos blancos, en la escena del daño. Los linfocitos eliminan cualquier partícula pequeña de pigmento, pero el cuerpo debe de adoptar una estrategia diferente para las "masas" de pigmento que los linfocitos limpiadores no pueda quitar. Cuando se encuetran con partículas muy grandes que no pueden mover, los macrófagos, que son otro tipo de glóbulos blancos, las rodean y las devoran. Sin embargo, si la partícula de pigmento es inorgánica y no tóxica, el macrófago comienza un proceso que da como resultado la formación de cicatriz al rededor de la partícula, protegiéndola con un muro y fijándola en su lugar. Y allí queda, indeleble y permanente. No obstante, si las defensas del cuerpo determinan que la partículas es orgánica o tóxica, el resultado será una infección o un intento por eliminarla del cuerpo para evitar más daños.
Los pigmentos de los tatuajes son objetos extraños, y si el cuerpo pudiera, expulsaría las partículas de pigmento en un abrir y cerrar de ojos. De hecho, en el instante en que la aguja penetra la piel, el cuerpo prepara sus defensas. Un tatuaje es una herida y la presencia de material extraño reúne de inmediato a los linfocitos, o glóbulos blancos, en la escena del daño. Los linfocitos eliminan cualquier partícula pequeña de pigmento, pero el cuerpo debe de adoptar una estrategia diferente para las "masas" de pigmento que los linfocitos limpiadores no pueda quitar. Cuando se encuetran con partículas muy grandes que no pueden mover, los macrófagos, que son otro tipo de glóbulos blancos, las rodean y las devoran. Sin embargo, si la partícula de pigmento es inorgánica y no tóxica, el macrófago comienza un proceso que da como resultado la formación de cicatriz al rededor de la partícula, protegiéndola con un muro y fijándola en su lugar. Y allí queda, indeleble y permanente. No obstante, si las defensas del cuerpo determinan que la partículas es orgánica o tóxica, el resultado será una infección o un intento por eliminarla del cuerpo para evitar más daños.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario